El Empresario Mexicano Que Maneja Lamborghinis, Vende Equipos de Espionaje y Comenzó una Guerra Con Sempra - Voice of San Diego

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El Empresario Mexicano Que Maneja Lamborghinis, Vende Equipos de Espionaje y Comenzó una Guerra Con Sempra

Fiscales federales han acusado a José Susumo Azano Matsura de canalizar ilegalmente más de medio millón de dólares a las campañas políticas de San Diego. Esa es la parte menos interesante de su historia.

En un viernes por la tarde, de febrero del 2011, decenas de policías armados con rifles de asalto llegaron a la planta de gas natural licuado de Sempra Energy en la costa de Baja California, en México, una instalación de más de mil millones de dólares.

Los agentes, vestidos con pasamontañas y chalecos antibalas, cortaron los candados de las puertas de la planta y colocaron sus propios sellos en las puertas.

Los policías llegaron a través de un sinuoso camino lleno de matorrales. Justo antes de llegar a la entrada de la instalación, los oficiales pasaron por una franja de tierra en la que parecía que no había nada.

Pero ese pedazo de la propiedad no era tan inocuo como parecía.

Cinco años antes, Sempra compro los títulos de las tierras. La transacción fue una de las últimas piezas para construir su planta, una instalación que permite a la empresa bombear gas importado a millones de hogares y empresas en ambos lados de la frontera. Pero un ranchero local considero que esa tierra era de su propiedad y acusó a Sempra de comprarla a sabiendas de que se estaba utilizando una escritura falsa, por lo que inicio un esfuerzo para obtener nuevamente su terreno. El alcalde de Ensenada había escuchado la queja del ranchero, y finalmente envió a la fuerza policial de la ciudad para cerrar la planta de Sempra.

A primera vista, esto parece el típico cuento de David contra Goliat: una gran empresa estadounidense contra un solitario terrateniente mexicano. Pero no es así de simple.

El ranchero que se enfrentó a Sempra también tenía a un Goliat de su lado: José Susumo Azano Matsura, heredero de un imperio mexicano de fraccionadores, contratista de defensa y con grandes conexiones políticas en las altas esferas. Por razones que aún no están claras, Azano acordó financiar la batalla legal del ranchero contra Sempra – y tal vez hacer mucho más que eso. Apenas unas semanas antes de la redada a la planta, según funcionarios de Sempra, Azano había amenazado con dejar caer una “bomba de Hiroshima” en la empresa.

El incidente fue sólo uno más en larga cadena de pleitos entre Sempra y Azano, una lucha que ha durado años y dado lugar a innumerables denuncias, amonestaciones e investigaciones que involucran a los más altos niveles de los gobiernos de México y Estados Unidos.

Una década antes de la redada, Sempra, una compañía con sede en San Diego, y considerada por Fortune, como una de las 500 grandes empresas de Estados Unidos, se había establecido en México. Pero Azano tenía el dinero, el poder y las conexiones para frustrar el progreso de Sempra.

En estos días parece que Sempra hubiera ganado la guerra. En febrero pasado, las autoridades estadounidenses arrestaron a Azano, acusándolo de donar ilegalmente más de medio millón de dólares a los políticos de San Diego.

Ahora, el enorme imperio de Azano se está desmoronando. Él sostiene que Sempra tiene la culpa de su caída. La compañía fue el arquitecto de una conspiración contra él, argumenta, y ha logrado no pagar por los crímenes que ha cometido al sur de la frontera.

Sempra, por su parte, desde hace mucho tiempo ha querido ver a Azano con las esposas puestas. Miles de millones de dólares en proyectos de energía están en juego en México, y la compañía está bien posicionada para ganarlos – especialmente ahora que uno de sus enemigos más poderosos podría enfrentar a un largo tiempo en una prisión federal en Estados Unidos.

Photo by Sam Hodgson
Una casa en Coronado de Azano // Foto por Sam Hodgson

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La acusación de Azano de que Sempra se puso de acuerdo con los fiscales norteamericanos para  actuar en su contra podría sonar paranoico, pero no sería la primera vez que una empresa de Estados Unidos ha tratado de poner un miembro de la familia Azano tras las rejas.

El padre de Azano, José Susumo Azano Moritani, fundó uno de los mayores conglomerados de desarrollo industrial y comercial de México. Grupo Azano tiene su sede en Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país, y ha construido plantas industriales en México para Kodak, Nissan y Renault.

A principios de la década de 1990, Azano Moritani gano un contrato para construir una planta industrial para AT&T. Cuando la planta estaba por terminarse, AT&T decidió despedir a Azano Moritani, alegando que no había cumplido con los términos y que no había cumplido con el plazo de entrega. AT&T ganó un laudo arbitral multimillonario contra Azano Moritano en México, pero Azano Moritani se defendió en los tribunales, y el caso llegó a un punto muerto.

Mientras la controversia crecía, el Congreso de Estados Unidos estaba debatiendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, una pieza importante de la legislación que ampliaría drásticamente el comercio entre Estados Unidos y México. AT&T presionó al gobierno mexicano para perseguir a Azano Moritani. Justo antes de la votación en el Congreso de Estados Unidos que definiría la suerte del TLCAN, las autoridades mexicanas, bajo presión para demostrar que protegerían las inversiones norteamericanas, detuvieron Azano Moritani con cargos de fraude, según los relatos periodísticos de la época.

Azano Moritani permaneció detenido durante 52 días, tiempo suficiente para que el Congreso aprobara el TLC. Las autoridades mexicanas lo liberaron poco después de la votación. Cientos de empleados y partidarios de Azano Moritani celebraron en las calles su liberación.

La vida del Azano más joven está llena de historias extrañas. Detalles de su vida aparecen por todas partes. Desde de los registros comerciales de Singapur, hasta TMZ, el sitio de chismes de celebridades.

Azano y sus abogados han declinado las numerosas solicitudes de entrevista para esta serie y no respondieron a una lista escrita de preguntas que se le había proporcionado.

Separar la realidad de los rumores en la vida de Azano no es tarea sencilla, pero algunas cosas son claras: Que Azano se ha convertido en un importante jugador en el mundo altamente secreto de la tecnología de vigilancia internacional; que le gusta hacer alarde de su dinero y que nunca ha estado lejos de las acusaciones de fraude y engaño.

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Azano parece más un niño grande que un villano de James Bond.

Es de baja estatura y compacto, con una cara regordeta y grandes mejillas. Cabello negro y lacio apenas comienza a mostrar unas cuantas canas. Azano, tiene 49 años, es de ascendencia japonesa, pero nació en México y es ciudadano mexicano.

Estudió arquitectura en la Universidad de Guadalajara, y afirma que tiene un titulo de maestría y de licenciatura de la Universidad de Massachusetts. Pero los cuatro planteles de la Universidad de Massachusetts no tienen ningún registro que demuestren que asistió a alguna de sus escuelas.

En 1994, Azano se convirtió en presidente de la filial de desarrollo residencial de su padre y comenzó a llevar a cabo varios proyectos en Tijuana y se compró una propiedad en Coronado, en la bahía de San Diego. Poco después, apareció en el radar de las autoridades estadounidenses. En 1996, agentes de la Patrulla Fronteriza interceptaron un auto en la frontera entre Estados Unidos y México que tenía 69 libras de marihuana ocultas en el interior. Funcionarios de inmigración estadounidenses encontraron que la dirección de registro del auto, lo vinculaba a Azano. Un informante confidencial también dijo a los investigadores que Azano era responsable de contrabando de cocaína a Estados Unidos.

Con los años, los agentes federales han investigado repetidamente a Azano por tráfico de drogas. (En la corte, el abogado de Azano ha negado rotundamente que su cliente tuviera algo que ver con las drogas.) Las autoridades federales han investigado a Azano por soborno, extorsión, lavado de dinero y fraude fiscal. Pero hasta ahora, nunca lo han acusado de ningún crimen.

Algunas personas en México también han acusado a Azano de estafarlos, a mediados de la década de 1990. Uno de los proyectos desarrollados por Azano es Hacienda Linda Vista, un fraccionamiento destinado a la clase media con unos cuantos cientos de casas en una colina en el noroeste de Tijuana. El barrio sólo tiene una manera de entrar y salir porque Azano nunca construyó las vías de acceso que había prometido.

Antes de que el proyecto se abriera, la compañía de Azano mostró modelos del fraccionamiento a los posibles compradores.Rafael Martín recordó haber quedado maravillado por las casas elegantes y parques públicos que vio en el modelo, por lo que adquirió una casa. Pero cuando llegó, se dio cuenta de que su casa carecía de electricidad, alfombras e incluso puertas. Más tarde hizo personalmente los mejoras.

“Terminamos cuando pudimos,” dijo Martín, de 53 años, al frente de su casa.

Martín no fue el único inconforme. Otro residente recordó cuando un centenar de personas de esa comunidad amenazaron con golpear a Azano, durante una junta, por no haber cumplido lo que les había prometido.

Azano nunca cumplió a las personas que compraron sus casas.  Poco después se trasladó a un negocio más lucrativo que la construcción de viviendas: la venta de equipo para espionaje.

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En 1998, Azano comenzó una empresa de vigilancia y dispositivos de seguridad. Durante más de una década, Azano mantuvo un perfil bajo, muy acorde con el carácter clandestino del juego de espías.

Pero en el 2010, Azano alcanzó el éxito y, poco después, los titulares. Ganó una serie de contratos secretos por un total de $355 millones de dólares con la Secretaria de Defensa de México. La compañía de Azano sirvió de intermediario entre una compañía de vigilancia israelí y el gobierno mexicano.

Los contratos de Azano finalmente se filtraron a la prensa mexicana, revelando que el gobierno mexicano estaba involucrado en actividades de espionaje que rivalizaban con los polémicos programas de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Los equipos de Azano permitieron al gobierno mexicano infectar con software malicioso teléfonos celulares y  computadoras, dijo Kenneth Page, un experto en política de la organización sin fines de lucro Privacy International, con sede en Londres. (Page revisó los contratos a petición de Voice of San Diego)

Una vez que el gobierno tuvo acceso a los teléfonos o computadoras, podía escuchar llamadas, leer el correo electrónico, mirar calendarios e incluso activar y grabar desde la cámara de una computadora, sin que el propietario lo supiera.

“Ellos se apropian de su computadora,” dijo Page. “Ellos son dueños de su teléfono.”

Ninguno de los negocios de Azano habían atraído tanta atención en México como este, pero también estaba haciendo un gran negocio más allá de su país de origen.

De acuerdo a la fiscalía Azano tenía una rutina de trotamundos:  Podía volar a San Diego cada semana en su jet privado, quedarse unos días ahí, y después viajar por todo el mundo haciendo negocios. Azano tiene una oficina en un rascacielos frente a la bahía en el centro de Singapur. Según la prensa mexicana, tiene otra oficina en la torre Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, en Dubai.

El abogado de Azano ha dicho que su cliente se reunió periódicamente con “varios dignatarios y jefes de Estado de todo el mundo, haciendo negocios por cientos de millones, si no es que por miles de millones de dólares.”

En la época en que comenzó a trabajar con la Secretaria de Defensa mexicana, Azano comenzó a gastar  un montón de dinero en los Estados Unidos.

A partir de diciembre de 2010, Azano compró una segunda casa en Coronado; un Penthouse en el piso 40 en las afueras de Miami; una estación de gasolina en Chula Vista y dos edificios de oficinas cerca de la frontera entre Estados Unidos y México en Otay Mesa. Todo esto en menos de un año. El precio de estas operaciones fue de más de $13 millones de dólares.

Durante el mismo período, Azano se encontró con un concesionario de automóviles de lujo de La Jolla que alimentó su adicción al Bugatti y al Lamborghini, y le vendió relojes caros y una impresión de Andy Warhol, según dijo el comerciante.

Una noche en un club de Las Vegas, TMZ captó a Azano y a su hijo haciendo estallar el corcho de una botella de champán Armand de Brignac “Ace of Spades” de $ 90,000 dólares. En las fotografías de esa noche  se ve a Azano, vestido de negro, abrazando al rapero Jermaine Dupri.

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Semanas antes de la redada de la policía en 2011 en la planta de Baja California, los ejecutivos de Sempra temían que algo grande iba a ocurrir.

Durante cinco años, la compañía había estado involucrada en una disputa de tierras con el ranchero mexicano, Ramón Eugenio Sánchez Ritchie, quien afirmaba que Sempra le había robado una propiedad. Finalmente, Sánchez Ritchie atrajo a Azano a su causa. En el 2008, firmaron un contrato: Azano financiaría la lucha legal del ranchero a cambio de más de la mitad de las ganancias.

La batalla se inició en diciembre del 2010 en un tribunal mexicano, dijo Sempra en documentos de la corte. Sempra afirma que un emisario de Sánchez Ritchie dijo a un abogado de la empresa que si Sempra no llegaba a un acuerdo, iba a dejar “caer dos bombas” en la empresa. El emisario se refirió a las bombas como “Hiroshima” y “Nagasaki.”  El monto que pidieron para terminar con el caso fue de $200 millones de dólares. Sempra se negó.

Un mes más tarde, el hijo del alcalde de Ensenada recibió una transferencia bancaria por $2 millones de dólares en su cuenta bancaria de Estados Unidos, de acuerdo con documentos que presento Sempra en su demanda. Sempra afirma que ese depósito era un soborno de Azano, algo que Azano ha negado.

Sin embargo, menos de tres semanas después de la transferencia, el alcalde de Ensenada, Enrique Pelayo Torres, ordenó el allanamiento de la planta de Sempra.

La escena en la redada era una mezcla de comedia y terror.

Cuando los agentes llegaron, un torniquete de acero les impidió ir más allá del vestíbulo. Los agentes de policía y empleados de la ciudad de Ensenada pusieron cinta policial amarilla en el torniquete y colocaron letreros indicando que la planta había sido cerrada. Se invitó a los camarógrafos a presenciar el espectáculo.

Empleados de Sempra se reunieron en una sala de conferencias con una gran ventana que daba hacia la entrada de la planta. Se podía ver a los policías y sus armas apuntando hacia ellos.

Dimas Hernández, el administrador de la planta, que era el principal funcionario de Sempra en el sitio, dijo que temía que la policía pudiera usar sus armas contra cualquier persona que quisiera salir. El gas natural licuado, en ciertas condiciones, puede incendiarse con sólo una chispa.

“Me preocupaba que esos tipos no sabían lo que teníamos dentro de la terminal,” dijo Hernández. “Mi preocupación era que dispararan.”

El impasse se prolongó durante horas. Más tarde funcionarios estatales llegaron y quitaron los sellos de las puertas exteriores. Justo antes de la medianoche, el ejército mexicano llego y desalojo a los policías de Ensenada sin mayores incidentes.

De acuerdo con documentos de Sempra, una semana después de la redada, dos depósitos por un total de $ 187,000 de dólares más aparecieron en la cuenta bancaria del hijo del alcalde de Ensenada. Más sobornos de Azano, dijo la compañía.

En documentos de la corte Sempra dijo que en marzo volvió a saber de Sánchez Ritchie. La primera “bomba” fue detonada. El precio para el acuerdo ahora era de $80 millones de dólares. Sempra se negó de nuevo.

Nadie ha demostrado que las transferencias electrónicas al hijo de Pelayo fueran sobornos de Azano – los documentos de la corte indican que el dinero provenía de varios remitentes, incluyendo un negocio mexicano.

Pelayo ha negado que haya sido sobornado. Dijo, que si conocía a Azano, pero que su relación no tenía nada que ver con la redada. Pelayo dijo que actuó porque la planta no tenía todos los permisos en regla. Azano también ha dicho que no tuvo nada que ver.

Otros llegaron a conclusiones diferentes. El FBI encontró que Azano estaba en contacto con los emisarios de Sánchez Ritchie en el momento de las presuntas amenazas contra Sempra. El gobierno mexicano investigó y determinó que Azano estaba involucrado, dijo un ex alto funcionario del gobierno mexicano, que sólo hablaría con la condición de mantener anonimato. Azano quería presionar a Sempra para llegar a un acuerdo en torno a las tierras en disputa, dijo el funcionario.

“Estaba claro que esta situación se debió a un intento de forzar, engatusar, y chantajear a Sempra en la compra de la tierra al lado de la planta de gas natural,” dijo el funcionario.

La planta de Sempra ha estado en el centro de los alegatos de corrupción, mucho antes de que la compañía empezara su conflicto con Azano, Pero en estos casos, Sempra no era la víctima, sino la acusada por actos de corrupción.

Haga clic aquí para leer la Parte II: El obscuro camino de Sempra hacia el dominio en México.

Un miembro de Voice of San Diego junta directiva se desempeña como vicepresidente de SDG&E y SoCalGas, dos filiales de Sempra. Vicente Calderón de Tijuanapress.com contribuyo en esta historia. Ari Bloomekatz, Matthew Hose, Michelle Monroy y Gwyneth Shoecraft también contribuyeron para la realización de esta historia.

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